“No hay experiencia en la vida que no tenga el poder de conducir a la libertad.”
Esta frase es uno de los principios de la psicoterapia, un tratamiento que se lleva a cabo solamente si una persona cree que una situación desagradable o un estado de ánimo doloroso pueden resolverse, y para ello decide pedir ayuda. La terapia ofrece la posibilidad de cambiar de modo que, con la dirección adecuada, una persona frustrada pueda sentirse un poquito más satisfecha. A través de la terapia, puedes descubrir quién eres y qué quieres; qué te pone triste y qué te hace sentir bien. Puedes comprender qué determina tus elecciones equivocadas de manera que puedas modificarlas con elecciones que sean gratificantes y realistas. Puedes perfeccionar tus aptitudes de comunicación para tener relaciones más satisfactorias con otras personas y para aprender también a escucharte a ti mismo. Puedes además comprender el modo en que tu cuerpo y tu mente están conectados o desconectados. Todo ello puede finalmente conducirte a tener una vida con sentido, a disfrutar más en el trabajo y en el amor, a ser consciente de tus limitaciones y virtudes y a conocer y aceptar tu entorno, de manera que puedas “florecer donde estás plantado.”
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